martes, 1 de diciembre de 2020

DICIEMBRE

 Pasaron dos, tres meses. Elegí cerrar una etapa para dedicarme de lleno a algo así como ser artista independiente. Tengo un plan que es bastante optimista. 

Tengo miedo.

Al fracaso, a no cumplir (me). 

Estoy feliz, pero mi cuerpo todavía no lo entendió.

Como siempre, la lucha es más bien interna.

Contra la ansiedad, contra la expectativa, contra la frustración.

Gracias 2020

viernes, 11 de septiembre de 2020

EL NO HACER

Antes de empezar algo que no quería hacer, lo tenía que hacer con angustia, con miedo, con parálisis corporal, o no hacerlo, casi nunca hacerlo realmente, otra forma de procrastinar era haciendo otras cosas menos placenteras, esa opción no la deprimía tanto ya que se sentía productiva. Pero nunca podía elegir.

lunes, 27 de julio de 2020

EL ENCIERRO II


El encierro puede ser la forma más sutil de morir. 
De a poquito, las paredes se hacen más gruesas y las ventanas no se pueden abrir. Después desaparecen, las ventanas digo. En el frente el ventanal se hizo ladrillo visto, como si hubieran tapiado desde afuera. Siento a veces las voces de los albañiles, tapiando. No era necesario poner ladrillos, con trabar los postigones era suficiente, pero creo que la meta no es sólo que yo no salga, sino que nada entre. Ahora en el cuarto no entra el aire, ni el ruido y yo me siento mejor, pero sé que algo me esconden.
Como en la Casa Tomada, escucho sus voces, pero en vez de obligarme a salir, me obligan a entrar más. Ahora la puerta que da al patio, no se puede abrir, antes era de chapa y vidrio, pero la cambiaron por una madera maciza, sin bisagras, sin picaporte. Pesa demasiado y siento que detrás de la falsa puerta pusieron algo más, como una barricada para que no logre empujarla.
Sólo me queda la ventana del fondo, que originalmente tenía unas rejas oxidadas verticales, mi cabeza no pasaba por esas rejas pero sí me pasaban los brazos. Ahora cambiaron la reja por una chapa microperforada, todavía entra el aire y el sonido, pero cada vez menos, pronto cambiarán la chapa por ladrillos. 
La luz ya no entra y el cielo, es un mito.

viernes, 17 de julio de 2020

Bloqueo

Es gracioso, hablar y dar consejos sobre los bloqueos creativos y darme cuenta al día siguiente que no escribo hace mucho... pero creo que no es bloqueo, a veces me olvido de escribir, a veces también me olvido de respirar, o de comer. Si eso es un bloqueo, creo que tengo bloqueada la esencia.

lunes, 22 de junio de 2020

Flaco

De los kilos que recordaba
que tenías en ese antes pasado
ninguno o pocos quedaban.

Flaco de angustia
de maldad o venganza.

Quizás la lombriz serpentaria
que solía azucararse
se te vendió en algún manjar
y te carcomió por dentro.

Quizás me extrañaste tanto,
que la lombriz se puso a hablar.

miércoles, 17 de junio de 2020

viernes, 5 de junio de 2020

QUIEN QUIERA OIR QUE OIGA



Quiero participar en todas las cosas que admiro. En las artes más extremas, en los poderes más específicos y las decisiones que cambien la vida del mundo. Una vez publicaron un cuento mío en un libro, tenía diez años, me entregaron un premio, hubo una ceremonia. Pero mis padres, aunque orgullosos, no hicieron grandes festejos acerca de lo que hoy considero un enorme logro para una niña de diez años. Mi padre quería que fuera buena en matemática y en historia, pero no en la historia del colegio, de estrada, quería que supiera su historia, que tampoco era la historia progresista o revolucionaria que hoy busco. Su historia era rara, distorsionada, racista, misógina, católica, herida. Tampoco quería que fuera una persona creativa, en el sentido disruptivo de la palabra, no fui alentada a escribir más que las palabras de la familia.
En mi adolescencia empecé a escuchar otras historias, despacio, como susurros, chocando con la historia paterna arraigada, hasta que me fui a buscar una historia mía en alguna parte nueva del mundo, con caras nuevas, con ganas de pertenecer a sociedades distintas. En los siguientes años estuve perdida, como flotando entre tantas historias, satisfaciendo, inventando colores, buscando respuestas, encontrando más preguntas, todas dolorosas, abiertas, decididas, sangrantes. Encontré música y admiración por un mundo que no conocía, como una distopía de mi padre, como una revolución eterna, despertares, fuegos injustos, mares negros derramados, pieles perseguidas.
Encontré amor y entendimiento, odio, desilusión. Encontré una historia diversa, inclusiva, emergente, cosas que admiro, artes extremas, poderes específicos, decisiones en las que quiero participar para seguir escribiendo una historia justa que cambie la vida del mundo.

jueves, 4 de junio de 2020

DINERO



No sé sobre que escribir. Quiero escribir sobre todo lo malo, pero estoy convencida que no va cambiar nada hoy.
Diagnóstico. Abulia. Falta de voluntad o de energía para hacer algo o para moverse.

martes, 2 de junio de 2020

CODITOS



Se agarrotan las piernas cruzadas estallando en insensibles carnes que debo sacudir para que sirvan. Una hora más tarde, cada día, una hora más de sueño, de imágenes en blanco y negro en forma de persecuciones recurrentes. Una hora más de esperar que el mundo se solucione, como si la magia existiera, como si no fuera permanente la ruptura del piso, la laja partida que somos al final.
Pasan las semanas, y la escritura es cíclica, como mis altibajos, como el miedo a que mis calambres se apoderen de las fibras que me quedan, pasan las semanas, hice veinte poemas que no puedo publicar, porque ahora quiero participar en concursos, como ayer quería dar clases y hoy quiero volver a ser arquitecta.
Abrí el último paquete de fideos, el más barato y tengo miedo.

jueves, 21 de mayo de 2020

RADIO


De pronto soy esta persona, con los vestidos más finos que pueda entender mi pobre mente, con los colores más hermosos que haya logrado descifrar y los diamantes en los anillos más brillantes que cualquier encandilación pasada. Escuchando a Leonid Utosov sin entender sus palabras, no porque de ruso sepa poco, sino porque el gruñido del vinilo se mezcla con el aire y se desbordan los pixeles del sonido. Soy esta persona, con un coñac y un cigarro, riendo disonante en una fiesta ahumada cantando este idioma nuevo y sepiado.
De pronto el frío, el tapado, la piel lamentada de un cadáver no humano, la vincha de perlas se rompe, caen, las perlas, una, tres, setenta y siete, en la escalera de carrara pulido. Río, pero las perlas eran prestadas y los vestidos y los colores y los diamantes no son míos, son prestados de una canción que me llevó a pensar que si tuve una vida durante la Gran Depresión y en un eterno retorno, volví.

martes, 19 de mayo de 2020

TITA


No tenían aspiradora. La alfombra del cuarto compartido, tenía que ser barrida. Su abuela paterna llegaría de visita, no la veían hace cinco años y su padre no la veía hace al menos diez.
Jugaba esos juegos tontos que suelen terminar en tragedia. La perforadora se cayó y con ella unos cien o doscientos pequeños círculos de papel. Barrer la alfombra era urgente, la abuela estaba por llegar. Era difícil, el padre le gritó. Debía levantarlos uno por uno de ser necesario. No era rápida. Sintió como tiraban los pelos de su nuca y como le ardían las rodillas contra la alfombra, hasta que levantó cada papel. El padre no se quejó por las manchas de sangre. Lloró hasta que llegó su abuela. Tiempo después le echaron la culpa sobre su muerte.

EL MIEDO A LA OSCURIDAD


Las paredes raídas de recuerdos vacíos, la mano de pintura blanca diluida sobre el color de un inquilino anterior. El colchón nuevo sobre un piso viejo. Un lugar que armó para desarmar y armar otra vez. Y sobre ese colchón, en un rincón del cuarto, respiró profundo sintiendo esperanza por primera vez en mucho tiempo.
Por una hora miró el celular, esperando noticias de un sueño. Se levantó de la cama. La perra se despertó y la siguió a la cocina. Los cigarrillos no estaban, volvió al cuarto, lo suficientemente despojado como para perder algo. Fue al comedor y encontró el paquete vacío.
Eran las dos, tenía que caminar cuatro cuadras parar ir a la estación de servicio en plena noche de invierno. Se vistió, se sentó en el colchón otra media hora, desde chica le daba miedo la oscuridad. Desde aquel episodio del taxi,  le tenía miedo a la calle.
Pero no podía dormir, y el vicio la mantenía ocupada, la ayudaba a medir su tiempo…
Abrió la primera puerta, corrió asustada por el pasillo, se equivocó de llave, se le cayeron, logró abrir la segunda puerta, cerró, prendió la luz de la escalera, subió corriendo, saludó a la perra, se sentó en la cama, prendió un cigarrillo y lloró.

jueves, 14 de mayo de 2020

SOS


Miro el espejo
agua profunda vertical negra
cada día y noche en tantas horas
destellos de humano veo frente a mi
me contestan los destellos
se burlan y nos miramos

Cada día cada vez
que miro ese reflejo mío
veo siempre alguien distinto
una flor, un pájaro, una niña
a veces una mujer completa
a veces un ala rota
o un árbol sin raíz

Vos espejo
no sabes si llore
solo sabes si se ve el llanto
o si no cumplo con tu estándar de sonrisa

Y si tal vez hoy no compre esa belleza tuya?
La que quieren todos, vos y los otros,
espejo mío tan de ellos,
deja de mirarme y vamos.

Hay un punto fijo que se clava entre los ojos
un momento exacto entre mirar y juzgar
eso que no soy o que piden que sea
quiénes sino ellos
los que venden una imagen
y me obligan a comprar

Un lápiz rojo se apoya en mi boca
para hacer que me sienta 
un poco ángel demonio tuyo
eso que quieren todos y sabes que yo quiero ser

y no quiero ser.

martes, 12 de mayo de 2020

INSTAGRAM LOS LUNES


Este lunes, como todos los lunes, sentí la nostalgia de un domingo que nunca tuve. Ese domingo idílico que proponen las películas familiares, con mucha comida y tablones sobre el pasto y manteles cuadrillé. Cuando en el escritorio donde divago sobre las desventuras del mundo, se asomó el sol escondido, también renegando su lunes, recordé que he tenido esos domingos, deformados porque lo ideal no existe, porque lo ideal es comercio. Y recordé que mi domingo de ayer fue hermoso en su medida, fue acogedor, rico y soleado, acompañado en las distancias pandémicas, no tan bueno como algunos pero superador de otros. Y mi lunes de hoy fue recordatorio de la posibilidad que trae un nuevo tiempo, distinto, lunático. Los lunes, los odio, pero hoy trataré al menos de amar lo bueno de mis domingos.

lunes, 11 de mayo de 2020

YAYA



Hace un año -dos, tres - que te fuiste
y este agosto
no pude verte
Ya no me taparás
con la frazada blanca
sobre el colchón de lana
que dejabas en el piso
cuando me quedaba a dormir
No voy a jugar
con tus pulseras de plata
ni enredar los rosarios
que colgabas en tu cama
No vamos a ir a misa
no vamos a rezar juntas
y hace mucho tiempo
que no creo en dios
No voy a comer
tu budín inglés
aunque lo sepa hacer
porque no es tuyo
No te voy a ver cocinando o planchando
No te voy a poner los ruleros de colores
No te vas a pelear con mi madre
No voy a oler el olor de tu casa
a sopa de verduras
a popurrí y libros viejos
Hace un año que te fuiste
o tal vez antes
cuando te empezaste a perder
en las trampas de la mente
No me vas a llevar
a jugar a la plaza
a hacer compras
a la casa de Mateo
No me vas a esperar
con la cama hecha
con la alfombra enrollada
con la cena en la bandeja
Fuiste todo lo que debías
para otros
y para mí
Y nunca podré saber
qué querías ser para vos
No voy a ponerme
tu lápiz labial
ni tu camisón
No me vas a prestar
tus zapatos
para jugar
Porque
ya
no me quedan

viernes, 8 de mayo de 2020

DEPRESIÓN



¿Sintieron alguna vez el padecimiento insondable de la tristeza sin causa aparente? Quiero pensar que por el solo hecho de ser ser, las personas todas sintieron alguna vez el malestar al que me refiero. Es un pañuelo estrujado, mojado, frío, justo debajo del esternón. 

Se siente latir desde el primer despertar y te arrastra, si tenés la suerte, hasta el fondo del colchón. Te encadena a la tibieza de las sabanas y deja que pasen los minutos obligados para hacerte demorar cualquier actividad que sea de pie, si es que quiere dejarte ir. Es un balde turbio con piedras y agua sucia acumulándose de a gotas en el lagrimal pero que inamovible de su puesto se niega a derramar algo.

Esta dolencia puede afectar a cualquier edad y aunque la causa no sea aparente hay una que resume todas las causas posibles. La injusticia.

jueves, 7 de mayo de 2020

EL PRÉSTAMO


Una expresión mortuoria se adueñó de su rostro, sus manos se rigidizaron, la puntada en su cráneo se agudizó, la habitación comenzó a desmoronarse, la pinotea se desmembraba en los nudos podridos debajo de sus pies descalzos, sus uñas verdes se alargaban y las astillas de madera rota se clavaban en sus talones, el frio entró en remolinos ascendentes por la ventana abierta y tiró la camisa sobre la mesa que se inclinaba acompañando los hundimientos del piso. La puntada en su cráneo empezó a tener sonido, era un estruendo que resonaba en todas las paredes, las molduras se caían, los vidrios de las ventanas comenzaron a rajarse, desde las esquinas de los hierros pintados de verde, hasta unirse en el centro formando un ojo circular perfecto en cada paño. La puntada se multiplicó en cientos de martillos golpeando su cuerpo, lo sentía en sus huesos, y al ritmo de los martillazos las paredes cambiaban de color, de blanco a negro, pasando por todas las escalas de grises posibles, combinadas con marrones y amarillos. Fue hacia el baño, sorteando los huecos del piso, haciendo saltos dignos de un gimnasta, en cada salto las paredes ahora en tonos rojizos se acercaban entre sí, miró su reflejo en el espejo del baَño, rajado como los vidrios de las ventanas, buscó en vano las larvas en su nariz. Volvió tropezando con los muebles  caídos por toda la habitación que era ya de la mitad de su tamaño. Lo único que podía hacer era escapar, abrió la puerta rota como sus huesos. Y ahí estaba Rubén apuntando el arma en su frente.
-Me imagino que no tenés el dinero.

miércoles, 6 de mayo de 2020

LARVA

Tenía un sueño recurrente, su nariz se llenaba de mucosidad, diferente a la de un resfrío ordinario, una mucosidad blanca, elástica, maleable, pasaba todo el día en la calle tratando de sacarla de su nariz, pero persistía el moco espeso. Entraba a una confitería para ir al baño y tratar de ablandar los mocos con agua, cerraba la puerta con llave y se paraba frente al espejo, se tiraba agua en la cara, colocaba la nariz bajo el chorro y respiraba el agua helada, luego se acercaba al secador de manos y con la cabeza inclinada respiraba el aire caliente. Volvía al espejo y con una nariz de dimensiones mayores, tal que sus manos entraban dentro de sus fosas, podía ver lo que era realmente la mucosidad tan molesta que lo había acompañado todo el día, con la mano podía sacar como un rastrillo la mucosidad fragmentada en bolitas chatas, el agua fría y el aire caliente lograron revelar la formación de insectos que se estaban criando en él, sus nasos eran como dos cuevas de murciélagos albinos que dispuestos como las semillas de un pimiento, todos con el mismo tamaño se movían dentro de bolsas blanquecinas. Con ambas manos, arrancaba las larvas de las paredes rosadas y las tiraba a la pileta del baño hasta llenarlo, se acercaba al espejo, ya no quedaban larvas a la vista, solo algunas hojas marrones pegadas a las paredes que ahora estaban irritadas por el desprendimiento de sus huéspedes. Lograba a fuerza de dos uñas filosas que tenía desarrolladas en forma de pinza sacar las hojas marrones para ver la luz que eran especies de cucarachas planas. Las tiraba al tacho de basura, se sonaba nuevamente la nariz, salía del baño luego de media hora, había tres personas esperando afuera. Se compraba un café para llevar, caminaba otras dos cuadras hasta llegar a una esquina muy similar, en cuanto a bullicio y amplitud, a Corrientes y Callao y mientras esperaba el rojo del semáforo sentía como su respiración se tornaba pesada, densa, espesa y al mirar el reflejo de su rostro sobre el agua del bocacalle veía una gran larva marrón cubriendo su nariz. Con esa imagen despertaba hace un año y medio casi todos los días. 

lunes, 4 de mayo de 2020

A SALVO


El frío que se mete en cada partecita. A veces pienso que a las cuatro llega la noche, que el día sólo se puede hacer de día. Cuando tal vez podría hacer algo de noche, vivir, a solas en mi mundo nocturno, pero no entiendo cómo se hace, no puedo registrar la vida, se me hace pesada en estos días donde las gotas son densas, donde las hojas se pudren, tapan las alcantarillas, me gustaría volver a la casa de mi tía Mary que vivía con el tío Mario, quien estuvo enfermo desde antes de que yo naciera. Mi mamá me dejaba con ellos una noche, no sé para qué. No sé por qué me gustaba quedarme en casas ajenas, me gustaba quedarme en las casas de mis amigas, soñaba con vivir con ellas, que se murieran mis padres y me adoptara mi abuela, o mi tía. Me gustaba más dormir en un colchón en el piso, que en la cama de mi cuarto. Era una aventura, pero estaba a salvo. Afuera me encontraba a salvo. Por eso cuando me dieron la llave empecé a salir a lo que todos llamaban peligro y para mí era la vida. Hace unos años, me empecé a sentir a salvo en mi hogar, empecé a llamar hogar a mi hogar y afuera también pasaron cosas, entonces me empecé a guardar, como me decían mis padres. Ahora hasta el presidente me dice que me guarde, que estoy a salvo adentro y ahora no quiero salir, no puedo, me muero. Ahora estoy a salvo adentro, pero no sé por cuánto tiempo. Los domingos salgo, una vez por semana antes era poco, ahora es mucho, debería salir cada dos semanas, para darle tiempo a la incubación, hasta quince días, sin síntomas y así, salir de mi cueva a salvo con miedo a perder mi hogar.

sábado, 2 de mayo de 2020

PUEDO BAILAR


Puedo reírme
Cantar
Escupir una papita
Puedo bailar
Bailar sola
Bailar con él
Nunca antes pude bailar
Y no es por él
Es que ahora me animo
De a poco
A veces me da vergüenza
Termino el paso antes, paró y me río
Pero bailo, vuelvo a empezar
Bailo sola y él me mira
Baila conmigo y se que no le gusta
Me abraza
Bailamos
Me recibe
Se ríe
Nos reímos
Puedo bailar conmigo, con Canelita y con vos

viernes, 1 de mayo de 2020

ELLA ES

Éxtasis de un momento eterno. La sombra de una luz pura. La concentración de un sueño crónico. Sensación de caída libre. El arte de ser persona, de mantener los principios firmes.
La música de un pensamiento, el color  de un beso, el sabor de una mirada. La verdad escondida, el alma a flor de piel.
Esa carta marchita y un agua de cántaro. El gusano en la manzana y el veneno que la consume. El perfume de su espejo, la pincelada de su amor. El poema de sus lágrimas.
El ritmo de sus pensamientos, cómo crea sin ver.   La promesa cumplida. Las palabras que inventa y cómo las hace rimar.
Las mentiras que dice, que no puede esconder. La transparencia que ven los que de verdad la conocen. El vuelo de urpila, la risa del viento. La magia que busca, que encuentra en la gente.
Las pequeñas cosas, el café del domingo. Su vivir, sus penas, sus seres queridos. Camina descalza, vive de noche. Duerme entre los versos de los trovadores.

TRABAJO PRACTICO UNO - MUGRE

   
Crujía el silencio de su respiración contenida, esperando, horas, días a que algún atisbo de piedad la salvara, pero sus uñas crecían y su piel se iba fundiendo con la alfombra mientras ella la miraba con pena.
-¿Te duele?
-¡Por favor! –escupió–
-¡Jodete!
Ella se acercó a la mesa, levantó con una mano el vaso sucio y con la otra empujó las migas al suelo que no barría hace tres semanas. Las migas se unieron con el polvo, los pelos, las migas de los días anteriores, los mocos secos, las costras, las semillas de naranja, la mierda del perro y el cuerpo de su madre.
Llevó el vaso a la cocina y lo apoyó sobre el poco espacio que quedaba en la mesada, entre el plato con restos de arroz con espuma verde y amarilla y la olla quemada con una especie de mezcla de puré gris duro con puntitos ocres que se movían despacio.
Sabiendo que aún quedaba algo de vida en el cuerpo, decidió esperar, observar el caótico y hermoso avanzar de la muerte. Pasaron cinco años hasta que se dignó a barrer las capas de fósiles que había visto nacer en el comedor desde la caída.

lunes, 27 de abril de 2020

EL ENCIERRO


Son las palabras que me guardo

las caricias que no me das

los te amo que no te digo

y las horas

lentas…

Las lágrimas sueltas

el exceso de todo

y la falta de aire.

El encierro son

los besos que pienso darte

cuando nos dejen salir.

domingo, 26 de abril de 2020

VOCES

-Qué te hacés, la culta, la inspirada, la que detecta cositas nuevas en el mundo para ser miradas?

-No te hables así, que tiene de malo pensar y mostrar lo que pensás. Esa inseguridad se tiene que ir.

-Pero vos ves lo que decís? Hablás como si fueras superior a alguien, quién te pensás que sos? Si no sabes nada! Si tanto supieras, si tan talentosa fueras, no estarías acá.

-No le hagas caso, hablás como te sale y no te sentís superior a nadie, sino no te estarías castigando de esta forma. Vos no la escuches y seguí así que estás por buen camino.


La voz que juzga y la que perdona se neutralizan. Pero falta una voz que diga que sos genial, que sos una triunfadora y vas a cumplir todos tus sueños. Esa voz a veces la escucho afuera, pero solo va a callar a las otras cuando sea mía.

LA VIDA - Análisis de Cadáver Exquisito de Bazterrica

La presencia de la vida se detecta donde opera el poder, donde su control desde lo político es necesario y el capitalismo utiliza para ello el aparato estatal. Es allí es donde la vida está punzando, ya sea por la expansión de su existencia  o por el peligro de la misma. En Cadáver Exquisito hay un contrato bajo el orden de lo tánato-político, cuando se rompe el contrato, se extingue la vida, se pierde lo identitario a nivel jurídico, se pierde la palabra, se transgrede la carne y ésta se transforma en bien de consumo. Como si se renunciara a la voluntad de ser sujeto para ser objeto.
La noción de vida se presenta en la novela en distintos niveles, pero se expande en los momentos que se va a encontrar con su límite. Todo circula en torno a la puesta en jaque del valor de la vida y su real significado. En donde vida  no es sólo lo biológico. Está más cercano al téchne que al zoé, la vida para existir posee un marco civil, un control exhaustivo desde su legislación y cuando se desliga de esto se convierte y extingue. La vida conforma un círculo necesario, integrador de poder y límite del mismo. Sin ella no hay poder y el poder la controla y limita a su vez.
Aún bajo el peligro de muerte el personaje principal encuentra vida en esa tensión, ya sea acatando las presiones para continuar con la vida en términos biológicos, o transgrediendo los límites por considerar su vida moral o intelectual más importante que la vida corpórea. Su inconformidad por la rutina burocrática y desmembrante, el asco por la sangre, por su labor, no le es suficiente para alzarse manifiestamente en contra del poder. Él encuentra el hueco para alcanzar un retazo de vida que le fue robada al morir su hijo, al ser abandonado por su esposa, al declarar incapaz a su padre, al ser utilizado por su hermana y al verse obligado a realizar un trabajo que considera inmoral. Siempre tras el velo de la legalidad, tuerce las reglas para hacerlas funcionar a su favor. Pero el miedo al poder, está latente, en cada viaje en auto, en cada cigarrillo nervioso, en cada llamada telefónica y en la acumulacion de sucesos determinantes de la historia que se condensan en un mismo día. La autora utiliza el tiempo como colapso de eventos que explosionan en vida. Hay un avanzar continuo hacia una rutina tan vital como mortuoria y la vida se apresura en determinados días, porque se tensiona con los límites y con el miedo a la penalización de sus actos, a la muerte.
También utiliza los espacios, el criadero, el matadero y el frigorífico como desborde de vida. Es irónico como el lugar donde más cercenada está la vida, donde la existencia de cada ser implica la inminencia de la muerte, el control constante, el biopoder en pleno accionar: es ahí donde la vida está más presente. Como si la cercanía al final implicara la puesta en valor ; el zoológico como limbo estacional, como receso y como respiro, como escape de los límites impuestos, como bocanada de aire en el ahogo que representa la presión del poder; la casa como el lugar privado donde hasta por su posición geográfica, se separa de las redes del poder (y cómo la llegada del ente controlador lo atraviesa en miedo y paranoia); el geriátrico y la casa de su hermana como desligues totales de lo vital para él, como heridas sin cerrar. Siempre en cada lugar se rasga y penetra algo del otro, la vida se escapa y vuelve a entrar convertida por algún tajo.
La vida aparece también en lo médico: desde el peligro de muerte por las epidemias, hasta la legalización y legislación de un método de alimentación presupuesto inmoral en aras de preservar la especie. Aun en la teoría conspirativa de la liberación del virus como control poblacional, se maneja el término de salud como algo sumamente controlado por el aparato estatal.  Tanto en el miedo a la enfermedad, como en el padecer de estas, la vida aparece ya sea como alerta o mecanismo de control, o como aviso de una fecha de vencimiento. Como el hambre, el miedo a la enfermedad, opera como un elemento de coerción. Esto se visibiliza en el laboratorio, en los falsos velatorios, en el protocolo de manipulación de las cabezas y de la carne, en la instauración  de mecanismos e instituciones que regulen estas prácticas.  La vida aparece sojuzgada a este aparato controlador que deja marcas en la carne, quemaduras, cortes, que animalizan y distancian la mirada de los que las manipulan.
Por último la autora toma la palabra como eje de rasgo humano y por lo tanto de vida. La palabra se transforma en pulsión bajo la presión del biopoder devenido en soberano de la carne. El relato aséptico, evita la repulsión por las descripciones detallistas de los procedimientos que coartan la vida de las cabezas. Esta distancia es la misma que pone el aparato estatal controlando el lenguaje. La utilización o no de la palabra genera vida, la traduce, la transforma y la finiquita. Y es la palabra la verdadera fuente de vida en términos de humanidad, de ciudadanía, de téchne. Es el uso de determinadas palabras lo que diferencia la vida y la muerte. Es el silencio el miedo al poder y a su vez un rasgo de lo animal. Es la falta de palabra la extinción de la vida.

sábado, 25 de abril de 2020

MAGELA - un viaje a la novela


“(…) Cada vez que tenía uno de esos vahídos se preocupaba, el miedo a la muerte es algo común en casi todos pero a ella no le daba miedo morir, le daba miedo enfermarse, le daba miedo tener que confesar. Seguro era la anemia, o había tomado poco agua, o demasiado alcohol. Cada día le preocupaba más su inminente alcoholismo y cuanto más se preocupaba, más alcohol tomaba. El segundo martes de marzo, Magela tuvo tres vahídos, el tercero fue en la calle. Mientras caminaba por la peatonal principal, frenó en seco, se agarró la cabeza, se masajeó la frente, respiró profundo. Se sentó en el umbral más cercano, era un almacén, la dueña del local se acercó y le pregunto cómo se sentía. Ella agitó la cabeza, se levantó y comenzó a caminar, primero despacio y luego cuando se sintió más segura aceleró el paso, después de dos cuadras empezó a correr, le quedaban cinco cuadras hacia el hostel. Se recostó en una de las camas de la habitación que compartía con otras doce personas. Extrañaba a Eduardo, extrañaba a Julián, se quedó dormida. (…)”

Magela, madre y esposa, sufre de una depresión terrible. Decide separarse y emprender un viaje dejando su vida atrás. Sin recursos ni esperanzas Magela sigue viajando, el sufrimiento va con ella. Quiere, anhela ser una mujer libre, pero está atada a su pasado. ¿Cuándo un momento puede alterar todo? ¿Cuál fue la decisión que marcó el curso de todo lo que vendría después? ¿Dónde empieza el camino?

viernes, 24 de abril de 2020

LA BOA - Respuesta a "La ansiedad" de Mariana Enriquez


Es que puede ser, Mariana, que haya un código que no nos dieron para interpretar esto. Si es que es real, porque esta neblina pesada no se ve, pero está hecha de los sentimientos más oscuros. Al contrario de tus manos nubladas, las mías las veo demasiado, sumergidas en costras y polvo de piel. ¿Sabías que el noventa por ciento del polvo de una casa es piel muerta? Barro dos veces por día. A la mañana, después del primer café y antes del segundo. A la noche antes de cocinar o abrir el vino. Mi casa no es muy grande, un cuarto, un baño, un living-comedor pequeño y una cocina no tan pequeña pero lejos de ser grande. Al menos no como las cocinas que me imagino, con metros y metros de mesada, con heladeras de doble puerta y una isla central con banquetas para desayunar y espacio libre para amasar dos o tres pizzas. Cada vez que barro levanto, por decir una medida, una taza de polvo. Vivo sola Mariana y todo eso es mi piel. Es la piel de mis manos que se descama. Ojalá no pudiera verlas, si las extiendo se me caen al suelo como dos cadáveres de ratas. Pero te entiendo, es difícil interpretar la realidad, lo que a vos se te diluye a mí se me desgarra.
Yo tampoco encuentro reflexiones posibles en esta incertidumbre, ¿qué tipo de psicópata se pondría a reflexionar? Te felicito por rebelarte, yo no pude aun, tengo miedo a que el sistema me devore como una boa constrictora, de a poco, mirándome fijo por varios días, durmiendo a mi lado, estirándose, midiéndome, hasta que sea tarde, me abrace, durante un mes hasta que me asfixie por falta de aire, hasta que mis manos se separen de mis brazos, hasta que empiecen a sangrar mis oídos y dé el golpe en mis costillas para que se partan en cristales astillados y perforen mis pulmones por dentro y mi piel por fuera, pero a su piel, por muy cerca que esté de la mía, por más que sea una ya con mi piel, no le harán nada, es fuerte, como un buen depredador merece serlo. Y entonces indefensa, sin manos y con los pulmones rotos, la boa comenzará después de un mes a tragarme de a poco, empezando por los pies, para evitar que con un resabio de fuerza intente correr. Y lentamente con el ácido de su saliva quemándome cada centímetro, un mes después llegara a mis ojos, más negros que nunca para calmar mi ansiedad.

jueves, 23 de abril de 2020

ALGUNOS EPÍGRAFES



Sobre escribir.
Escribí sobre lo que no se hablaba antes. Esas voces que no hablan. Sobre las florcitas hechas línea de tinta en los brazos de papel de algún conocido distante, que con motivo de libertad quiso pinchar un trazado.

Sobre el ocio.
Cuando la mente se vuelve más productiva aún y descansando trabaja.
Trabaja el alma y la mirada, la salud y el amor propio. La música, las letras, la arquitectura, las luces y el sabor.

Sobre la naturaleza.
Y pensar en la inmensidad de un mundo extraño, asustado, fuerte y amable. Una montaña llena de mar y selva, de monos, delfines y mosquitos, todos perfectos en su caos. Un paisaje inmenso de gratitud, bondad y lluvia. Un cielo azul de mar y un mar verde de amor. Así, en un bote a cien kilómetros por hora, sólo puedo pensar en delfines y un mundo inmensamente pequeño.

Sobre esperar.
Ese verbo tan irritante y lento. Y lamentablemente de eso se trata casi todo. Esperar resultados, noticias, cosas. El truco es saber si vale la pena esperar, si lo que esperamos se puede "conseguir" de una mejor forma -y no digo más rápido, solo mejor- o si no es eso, entender qué. Pero si es eso, si lo vale y no hay otra forma, a ejercitar la paciencia! Tal vez se trata de qué hacer mientras esperamos. Sentarse, derrumbarse de ansiedad, o seguir haciendo? Al hacer, se pasa el tiempo "más rápido" y construye, colabora a entender y recibir lo esperado. La vida es lo que pasa mientras esperamos morir. Lo que no deberíamos esperar, nunca, es el amor. 

Sobre el amor.
Todo lo que haces, es amor por algo. Ideal, no? Porque cada uno define el amor como quiere, como puede y como lo va viviendo. Y si todo es amor, el no-amor es amor por otra cosa. Y tal vez, todo está en la definición. Amor como deseo y pulsión, como cariño y nubes, como espejo y reflexión. Todo puede, o podría, ser amor.

miércoles, 22 de abril de 2020

EL INFILTRADO



Es posible que esto no me deje ver que también sufrís.
Sí, pero hoy, en este momento de la historia, necesito que escuches. Porque la discusión no es con vos, es interna y con algo más grande. Hoy, sólo necesito que escuches.
Yo sé que debés tener miedo a que te roben, te maten o te golpeen en alguna situación, en algún lugar. Pero sé que no todo el tiempo, no dentro de tu casa.
Cuando vos ves esta serie te da bronca, te indigna y podes ver que todo está mal, que el sistema está mal. ¡Muy bien! Lo podés ver, algunos, todavía no pueden o no quieren.
Cuando yo veo esta serie, tengo miedo de dejar la ventana abierta, ponerme cierta ropa, salir muy temprano o muy tarde o a cualquier hora. Me da miedo tomarme un taxi, o esperar el colectivo, o subirme al auto de un amigo. Me da miedo conocer a alguien nuevo.
Y me da miedo acordarme de todo lo que había bloqueado. Me da miedo que me pase y que no me crean y que me violenten de nuevo. Y que cuando alguien se indigne por lo que me hicieron otro responda que nosotras también tenemos responsabilidad.
Vos, tu clase, tu género construido, tiene más libertades que el mío. Darme cuenta que soy víctima de un sistema que oprime es un proceso muy doloroso. Porque las victimas sufren y reconocerse víctima es sufrir otra vez. Luego queda entender que hasta que no haya igualdad, voy a seguir siendo una víctima.
Vos, tu clase, tu género construido, sin quererlo ni desearlo también es víctima. Es víctima de tener que cumplir con roles impuestos, es víctima de tener que ser más fuerte, más duro, más capaz. Es víctima de violencias y de otras desigualdades sistémicas. Es víctima de tener que ser el macho proveedor, de tener que ocultar sentimientos, de formarse como un adulto que tiene prohibida la manifestación de una sensibilidad que estoy segura que tienen.
Pero a vos, a tu clase, a tu género construido, no lo matan solo por el hecho de ser hombre. No lo violan solo por el hecho de ser hombre. No lo maltratan en su hogar solo por el hecho de ser hombre. No le pagan menos, no menosprecian su opinión, no lo consideran inferior, solo por el hecho de ser hombre.
Si el problema es de todos, el problema no es de nadie.
Cuando me indigno, cuando sufro y lloro por las injusticias que recibe mi género, espero de tu lado el mismo grado de indignación. No más, porque nunca vas a saber el miedo que sentimos. No menos, porque estaría al lado de una persona poco empática.
No espero que lo entiendas del todo ahora, a mí me costó varios años, todavía estoy en eso. Pero, por favor, no quieras explicarme como sentirme, ni como manifestarme, ni como es la teoría de la violencia de género o de la militancia feminista. Si yo, todavía la estoy aprendiendo. Cómo es que vos me vas a explicar a mí cómo es? Eso, dentro de mi indignación por las injusticias del mundo, me repugna soberanamente.
¿Te imaginás a un hombre blanco diciéndole a un hombre negro que “hay hombres negros que también son racistas’’?
Cuando yo digo que los hombres son lo que está mal, espero no tener que aclarar siempre que no me refiero a todos, porque si lo tuviera que aclarar estaría en un mundo peor que el de ahora. Si tenés la necesidad de aclarar que no todos los hombres son violadores es porque son tantos que hace falta aclarar. Porque de verdad, no me cabe en la cabeza la locución “no todas las mujeres violan”.
Volviendo al punto. ¿Existen mujeres machistas?: SI. Pero hoy aprendí un nuevo término: alienadas. Resulta que el opresor, no puede ser oprimido del mismo sistema. Entonces las mujeres no son machistas, son alienadas. ¿Por qué?: porque por falta de conocimiento o por conveniencia o por supervivencia siguen reproduciendo un sistema de creencias machistas.
¿Les podemos decir machistas? SI, también. Pero hoy aprendí que no es el término correcto.
De todas maneras. Las mujeres machistas o alienadas, no matan ni violan ni maltratan física o psicológicamente a otras mujeres solo por el hecho de ser mujeres.
Entonces, cuando yo me indigno por la violación de una mujer y porque la policía no le creyó, que respondas que también hay mujeres machistas es, por medio de un mansplaining absurdo, restarle importancia y defender a los hombres. Porque discursivamente, al decir que existen mujeres machistas, estás defendiendo a los hombres y estás también culpando a las mujeres.
Las mujeres machistas o alienadas, son también oprimidas y no opresoras. El hombre machista solo es opresor. ¿Existen hombres oprimidos por el sistema machista? Si. Por ellos luchamos también. ¿Existen mujeres machistas? Si. Por ellas luchamos también.
Pero… ¿por qué te es TAN necesario aclarar que existen mujeres machistas? ¿Por qué es TAN necesario que vos me expliques a mí sobre feminismo?
En la serie, hay mujeres que maltratan a la víctima y tienen discursos machistas. Pero no la trataron mal por su género sino por inferioridad de poder.
Repito: no existe oprimido que sea opresor en el mismo sistema.
Es TIBIO decir que el problema está en todos lados. Si, lo está. Pero si está en todos lados no está en ningún lugar. Todas las palabras tienen fuerza y con la tibieza, no se logra nada.
¿Y a quién defendés?
Si el problema es de todos, el problema no es de nadie.
Te aseguro, que aunque no lo admitan, las mujeres alienadas se están, de a poco, dando cuenta. Si vos te diste cuenta, no espero que luches al lado mío. Esta lucha es mía y al lado están mis hermanas. Pretendo que seas el infiltrado. Ya estás de ese lado. En vez de discutir conmigo acerca del feminismo. En lugar de recordarme que existen mujeres machistas, necesito que hables con todos los hombres que conozcas, que detectes al violador, porque estadísticamente conocés a uno. Te pido que te juntes con tus amigos a hablar del tema, a leer, a informarte. Te pido que seas el infiltrado y no el enemigo. Que me dejes indignarme, que no quieras calmarme, porque nunca vas a entender el dolor colectivo.
Yo ya sé que hay mujeres machistas. No necesito que me lo recuerdes. Necesito que me escuches, que me des tiempo. Soy una víctima histórica y quiero dejar de serlo, pero es posible que la historia del mundo sea lenta y me muera siéndolo.
Si el problema es de todos, el problema no es de nadie.
¿Te imaginás a un hombre blanco diciéndole a un hombre negro que “hay hombres negros que también son racistas’’?

martes, 21 de abril de 2020

HOGAR


Mi casa es mágica. Cuando está nublado es como viajar en el tiempo.
Mi casa es mágica, con sus azulejitos celestes, su patio rosa que no es rosa pero yo lo veo así.
Mi casa es mágica por el color de sus pisos de madera naranja y las paredes que pinté de los colores que yo quería.
Mi casa es mágica porque tiene un asiento solo para cada lugar y solo un par para comer, para enfrentarse y mirarse a los ojos.
Mi casa es mágica por la música que pongo, por sus ecos y por la gotera que suena siempre a ritmo.
Mi casa es mágica porque todo lo que tiene es mío y me recuerda mi pobreza a pesar de estar rodeada de cosas costosas. Porque tengo más de lo que puedo tener.
Mi casa es mágica porque cuando sale el sol, sale parejo en todos lados, como si el sol naciera del centro de la cocina.
Es mágica, porque tiene rincones oscuros, que me esperan para ser conquistados, purgados, iluminados… porque estoy, a veces en ella.

MARTES


Las palabras calladas se atoran entre el pecho y la garganta, se acumulan, pesan y se ahogan. Las palabras calladas aunque sean pocas, o aunque sean buenas, se atragantan y te matan de a poco. Un te amo no dicho, puede ser el puñal más certero y crónico.
A veces está bien, escribir solo por escribir. Para perder miedo. Para ganar ganas. No perder la costumbre. Para que sea un vicio. El mejor vicio. Una adicción almática.
Necesito hacer. Pedir milagros y dar gracias. Gracias por el esfuerzo, por seguir adelante, por dormir.
Pido por poder decir que no. Todo va a estar bien. De alguna forma.
El primer día de la cuarentena, escribí en mi cuaderno de tareas diarias:
“Hoy es el primer día de cuarentena nacional, siento que es una oportunidad para marcar y cumplir objetivos, replantearme muchos aspectos de mi vida y mi orden de prioridades. Cuidarme y dedicar tiempo a mi construcción personal.”
Que estúpida… y qué visionaria!
Lloro por el mal del mundo. Lloro porque siento miedo, porque sigue pasando, porque nada importa si se apropian de la vida. No estaba siquiera en planes de existencia cuando fue el último golpe de estado. Tengo la suerte, el privilegio -como odio esa palabra cuando la mayoría de los privilegios son en realidad derechos-, de haber nacido en democracia, de conocer mi identidad, de poder expresarme. Pero lloro porque la intolerancia, la violencia, el extremismo, existe, sigue existiendo, en nuestro país y en el mundo.
La opresión, tal vez es otra. Pero no puedo…

lunes, 20 de abril de 2020

Minuto diez – Respuesta a Hora Cero de Laura Yasan



Allá, pasa todo
el tiempo, no es la ilusión que hago de él
los días no se repiten
o es el sol de abril que no los mezcla
los enemigos llaman
el teléfono no corta la realidad completa
no me trae a casa ningún mundo entero
ellas no pasan el día bajo la tierra
no le dan despacio a la fe
para ayer
Santa Rita ya nos habrá recordado
Allá, pasa todo
los enemigos escriben
o es el  sol de abril
el espejo me aleja la totalidad del mundo
la oscuridad bondadosa en la boca del médico que la hija con el machete escondido que
leche de ellos
una construcción
una fusión
un último plebello en Estados Unidos
o es el sol de abril que

la casa siempre para en el mismo lugar

SANAR


Hoy quiero ver lo bueno aunque me cueste mucho. ¿Pero cómo, si tengo las uñas tan frágiles y la piel tan seca... si se me cae el pelo, si no me quedan músculos?
Tengo heridas de rasguños que están cicatrizando con hilos, mugre y pelos dentro. Cuando veo ese tipo de cosas recuerdo que un quiste de queratina puede tener pelos y dientes en su interior. Tiemblo del asco que puede ser el cuerpo, me da escalofríos pensar que dentro mío se puede estar formando mi enemigo, un ser humano, un tumor o un virus. Pienso en todo lo que odiaba de mi cuerpo y hoy ya no es tan importante.
Hoy quiero ver lo bueno y no puedo. Mi madre vino a visitarme, sin avisar. Me dio ternura y bronca.
Entendí o traduje, que es incapaz de expresar sentimientos sin presentarse desde el papel de víctima o desde el desborde. Me dio bronca porque quisiera tener un buen ejemplo de madre y de mujer.
Me dio ternura porque aunque sea incapaz de expresarlo me quiere, me extraña y se preocupa por mí.
Me dio bronca porque no me gusta su forma de ser y me dio ternura porque hace lo que puede, la vida no fue buena con ella, conmigo tampoco.
Y yo también hago lo que puedo. Y si la puedo perdonar algún día, tal vez también me pueda perdonar a mí.
Volviendo a mis manos, siento que no son mías, que les falta agua y comida, que no les llega la vida. Mis manos ya no tienen sustancia, la piel se puso muy fina, los poros se agrandaron y el jabón, el alcohol, la lavandina, el virus, entran.
Entran por los poros, por la carne entre mis uñas y sus grietas, por la herida infectada del pulgar izquierdo.
¿Es esto lo que me hace feliz? ¿Escribir sobre mis manos rotas?
Creo que me hace feliz el silencio del teléfono y la concentración que puedo tener cuando escribo con mis manos que están latiendo y sosteniendo el papel y el lápiz y pueden saber con mis palabras, que existen y que me preocupo por ellas. Y así es posible, que me perdonen también.

HÁBITOS

Quisiera poder decir que voy a escribir todos los días. Tener algo para decir, interesante e importante, sobre la vida y el mundo. Pero a veces, por más que quiera no puedo. A veces el hastío y la tristeza son más fuertes que las ganas. Muchas veces escribo como catarsis y generalmente odio esos textos, aunque estén a mi parecer bien escritos, los odio porque no reflejan mi ser. O en realidad reflejan algo que detesto. Ese rencor por el mundo tan visceral  que no quiero sentir. Y como mi reacción a los eventos dependen únicamente de mí, quisiera poder tener una forma más calma y extrovertida para expresarme. Por ahora no me sale. Cuando pasa algo que considero injusto, solo puedo rumiar la indignación, compartirla con gente de confianza hasta arruinarles el día con mi negatividad y luego vomitar una escritura llena de sangre y moco.

Quisiera poder decir que voy a tratar de escribir todos los días. Pero ya ni siquiera puedo prometerme tratar. Luego la promesa rota me lastima como la mentira de un ser querido,  como una infidelidad premeditada. Y cuando ni siquiera trato por varios días, me consume la culpa y el sinsabor de los mensajes de autoayuda sobre constancia y rutina.

Quisiera poder decir que voy a dejar de tratar, pero hoy escribí sobre mi incapacidad para escribir y volví a desear poder escribir todos los días.

domingo, 19 de abril de 2020

AMOR CUARENTON


El amor puede ser un te amo grandilocuente, un gran gesto demostrativo a viva voz y puede ser un abrazo inesperado, un beso en la frente, una risa conjunta y sincera. El amor puede ser una pregunta íntima y una respuesta honesta. Puede ser solamente el interés por saber más. Puede ser el deseo de crecer y soñar juntos. El amor también puede ser miedo a perder, a sufrir y a morir. El amor puede ser una carta, un desayuno elegante o un café recalentado. Amor es la primera vez que nos preguntamos si es amor, en ese momento ya caímos. Si aparece la duda es probable que algo esté comenzando. El amor es el brillo que sé que ocurre en mis ojos cuando te veo sonreír. El amor es saber que aunque tengas miedo a decir que me amas, inventes una palabra nueva para decirlo mejor. El amor es la sonrisa que tengo cuando te escribo esto.

DICIEMBRE

 Pasaron dos, tres meses. Elegí cerrar una etapa para dedicarme de lleno a algo así como ser artista independiente. Tengo un plan que es bas...