Mi casa es
mágica. Cuando está nublado es como viajar en el tiempo.
Mi casa es
mágica, con sus azulejitos celestes, su patio rosa que no es rosa pero yo lo
veo así.
Mi casa es mágica
por el color de sus pisos de madera naranja y las paredes que pinté de los
colores que yo quería.
Mi casa es mágica
porque tiene un asiento solo para cada lugar y solo un par para comer, para
enfrentarse y mirarse a los ojos.
Mi casa es mágica
por la música que pongo, por sus ecos y por la gotera que suena siempre a
ritmo.
Mi casa es mágica
porque todo lo que tiene es mío y me recuerda mi pobreza a pesar de
estar rodeada de cosas costosas. Porque tengo más de lo que puedo tener.
Mi casa es mágica
porque cuando sale el sol, sale parejo en todos lados, como si el sol naciera
del centro de la cocina.
Es mágica, porque
tiene rincones oscuros, que me esperan para ser conquistados, purgados,
iluminados… porque estoy, a veces en ella.
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