jueves, 21 de mayo de 2020

RADIO


De pronto soy esta persona, con los vestidos más finos que pueda entender mi pobre mente, con los colores más hermosos que haya logrado descifrar y los diamantes en los anillos más brillantes que cualquier encandilación pasada. Escuchando a Leonid Utosov sin entender sus palabras, no porque de ruso sepa poco, sino porque el gruñido del vinilo se mezcla con el aire y se desbordan los pixeles del sonido. Soy esta persona, con un coñac y un cigarro, riendo disonante en una fiesta ahumada cantando este idioma nuevo y sepiado.
De pronto el frío, el tapado, la piel lamentada de un cadáver no humano, la vincha de perlas se rompe, caen, las perlas, una, tres, setenta y siete, en la escalera de carrara pulido. Río, pero las perlas eran prestadas y los vestidos y los colores y los diamantes no son míos, son prestados de una canción que me llevó a pensar que si tuve una vida durante la Gran Depresión y en un eterno retorno, volví.

martes, 19 de mayo de 2020

TITA


No tenían aspiradora. La alfombra del cuarto compartido, tenía que ser barrida. Su abuela paterna llegaría de visita, no la veían hace cinco años y su padre no la veía hace al menos diez.
Jugaba esos juegos tontos que suelen terminar en tragedia. La perforadora se cayó y con ella unos cien o doscientos pequeños círculos de papel. Barrer la alfombra era urgente, la abuela estaba por llegar. Era difícil, el padre le gritó. Debía levantarlos uno por uno de ser necesario. No era rápida. Sintió como tiraban los pelos de su nuca y como le ardían las rodillas contra la alfombra, hasta que levantó cada papel. El padre no se quejó por las manchas de sangre. Lloró hasta que llegó su abuela. Tiempo después le echaron la culpa sobre su muerte.

EL MIEDO A LA OSCURIDAD


Las paredes raídas de recuerdos vacíos, la mano de pintura blanca diluida sobre el color de un inquilino anterior. El colchón nuevo sobre un piso viejo. Un lugar que armó para desarmar y armar otra vez. Y sobre ese colchón, en un rincón del cuarto, respiró profundo sintiendo esperanza por primera vez en mucho tiempo.
Por una hora miró el celular, esperando noticias de un sueño. Se levantó de la cama. La perra se despertó y la siguió a la cocina. Los cigarrillos no estaban, volvió al cuarto, lo suficientemente despojado como para perder algo. Fue al comedor y encontró el paquete vacío.
Eran las dos, tenía que caminar cuatro cuadras parar ir a la estación de servicio en plena noche de invierno. Se vistió, se sentó en el colchón otra media hora, desde chica le daba miedo la oscuridad. Desde aquel episodio del taxi,  le tenía miedo a la calle.
Pero no podía dormir, y el vicio la mantenía ocupada, la ayudaba a medir su tiempo…
Abrió la primera puerta, corrió asustada por el pasillo, se equivocó de llave, se le cayeron, logró abrir la segunda puerta, cerró, prendió la luz de la escalera, subió corriendo, saludó a la perra, se sentó en la cama, prendió un cigarrillo y lloró.

jueves, 14 de mayo de 2020

SOS


Miro el espejo
agua profunda vertical negra
cada día y noche en tantas horas
destellos de humano veo frente a mi
me contestan los destellos
se burlan y nos miramos

Cada día cada vez
que miro ese reflejo mío
veo siempre alguien distinto
una flor, un pájaro, una niña
a veces una mujer completa
a veces un ala rota
o un árbol sin raíz

Vos espejo
no sabes si llore
solo sabes si se ve el llanto
o si no cumplo con tu estándar de sonrisa

Y si tal vez hoy no compre esa belleza tuya?
La que quieren todos, vos y los otros,
espejo mío tan de ellos,
deja de mirarme y vamos.

Hay un punto fijo que se clava entre los ojos
un momento exacto entre mirar y juzgar
eso que no soy o que piden que sea
quiénes sino ellos
los que venden una imagen
y me obligan a comprar

Un lápiz rojo se apoya en mi boca
para hacer que me sienta 
un poco ángel demonio tuyo
eso que quieren todos y sabes que yo quiero ser

y no quiero ser.

martes, 12 de mayo de 2020

INSTAGRAM LOS LUNES


Este lunes, como todos los lunes, sentí la nostalgia de un domingo que nunca tuve. Ese domingo idílico que proponen las películas familiares, con mucha comida y tablones sobre el pasto y manteles cuadrillé. Cuando en el escritorio donde divago sobre las desventuras del mundo, se asomó el sol escondido, también renegando su lunes, recordé que he tenido esos domingos, deformados porque lo ideal no existe, porque lo ideal es comercio. Y recordé que mi domingo de ayer fue hermoso en su medida, fue acogedor, rico y soleado, acompañado en las distancias pandémicas, no tan bueno como algunos pero superador de otros. Y mi lunes de hoy fue recordatorio de la posibilidad que trae un nuevo tiempo, distinto, lunático. Los lunes, los odio, pero hoy trataré al menos de amar lo bueno de mis domingos.

lunes, 11 de mayo de 2020

YAYA



Hace un año -dos, tres - que te fuiste
y este agosto
no pude verte
Ya no me taparás
con la frazada blanca
sobre el colchón de lana
que dejabas en el piso
cuando me quedaba a dormir
No voy a jugar
con tus pulseras de plata
ni enredar los rosarios
que colgabas en tu cama
No vamos a ir a misa
no vamos a rezar juntas
y hace mucho tiempo
que no creo en dios
No voy a comer
tu budín inglés
aunque lo sepa hacer
porque no es tuyo
No te voy a ver cocinando o planchando
No te voy a poner los ruleros de colores
No te vas a pelear con mi madre
No voy a oler el olor de tu casa
a sopa de verduras
a popurrí y libros viejos
Hace un año que te fuiste
o tal vez antes
cuando te empezaste a perder
en las trampas de la mente
No me vas a llevar
a jugar a la plaza
a hacer compras
a la casa de Mateo
No me vas a esperar
con la cama hecha
con la alfombra enrollada
con la cena en la bandeja
Fuiste todo lo que debías
para otros
y para mí
Y nunca podré saber
qué querías ser para vos
No voy a ponerme
tu lápiz labial
ni tu camisón
No me vas a prestar
tus zapatos
para jugar
Porque
ya
no me quedan

viernes, 8 de mayo de 2020

DEPRESIÓN



¿Sintieron alguna vez el padecimiento insondable de la tristeza sin causa aparente? Quiero pensar que por el solo hecho de ser ser, las personas todas sintieron alguna vez el malestar al que me refiero. Es un pañuelo estrujado, mojado, frío, justo debajo del esternón. 

Se siente latir desde el primer despertar y te arrastra, si tenés la suerte, hasta el fondo del colchón. Te encadena a la tibieza de las sabanas y deja que pasen los minutos obligados para hacerte demorar cualquier actividad que sea de pie, si es que quiere dejarte ir. Es un balde turbio con piedras y agua sucia acumulándose de a gotas en el lagrimal pero que inamovible de su puesto se niega a derramar algo.

Esta dolencia puede afectar a cualquier edad y aunque la causa no sea aparente hay una que resume todas las causas posibles. La injusticia.

jueves, 7 de mayo de 2020

EL PRÉSTAMO


Una expresión mortuoria se adueñó de su rostro, sus manos se rigidizaron, la puntada en su cráneo se agudizó, la habitación comenzó a desmoronarse, la pinotea se desmembraba en los nudos podridos debajo de sus pies descalzos, sus uñas verdes se alargaban y las astillas de madera rota se clavaban en sus talones, el frio entró en remolinos ascendentes por la ventana abierta y tiró la camisa sobre la mesa que se inclinaba acompañando los hundimientos del piso. La puntada en su cráneo empezó a tener sonido, era un estruendo que resonaba en todas las paredes, las molduras se caían, los vidrios de las ventanas comenzaron a rajarse, desde las esquinas de los hierros pintados de verde, hasta unirse en el centro formando un ojo circular perfecto en cada paño. La puntada se multiplicó en cientos de martillos golpeando su cuerpo, lo sentía en sus huesos, y al ritmo de los martillazos las paredes cambiaban de color, de blanco a negro, pasando por todas las escalas de grises posibles, combinadas con marrones y amarillos. Fue hacia el baño, sorteando los huecos del piso, haciendo saltos dignos de un gimnasta, en cada salto las paredes ahora en tonos rojizos se acercaban entre sí, miró su reflejo en el espejo del baَño, rajado como los vidrios de las ventanas, buscó en vano las larvas en su nariz. Volvió tropezando con los muebles  caídos por toda la habitación que era ya de la mitad de su tamaño. Lo único que podía hacer era escapar, abrió la puerta rota como sus huesos. Y ahí estaba Rubén apuntando el arma en su frente.
-Me imagino que no tenés el dinero.

miércoles, 6 de mayo de 2020

LARVA

Tenía un sueño recurrente, su nariz se llenaba de mucosidad, diferente a la de un resfrío ordinario, una mucosidad blanca, elástica, maleable, pasaba todo el día en la calle tratando de sacarla de su nariz, pero persistía el moco espeso. Entraba a una confitería para ir al baño y tratar de ablandar los mocos con agua, cerraba la puerta con llave y se paraba frente al espejo, se tiraba agua en la cara, colocaba la nariz bajo el chorro y respiraba el agua helada, luego se acercaba al secador de manos y con la cabeza inclinada respiraba el aire caliente. Volvía al espejo y con una nariz de dimensiones mayores, tal que sus manos entraban dentro de sus fosas, podía ver lo que era realmente la mucosidad tan molesta que lo había acompañado todo el día, con la mano podía sacar como un rastrillo la mucosidad fragmentada en bolitas chatas, el agua fría y el aire caliente lograron revelar la formación de insectos que se estaban criando en él, sus nasos eran como dos cuevas de murciélagos albinos que dispuestos como las semillas de un pimiento, todos con el mismo tamaño se movían dentro de bolsas blanquecinas. Con ambas manos, arrancaba las larvas de las paredes rosadas y las tiraba a la pileta del baño hasta llenarlo, se acercaba al espejo, ya no quedaban larvas a la vista, solo algunas hojas marrones pegadas a las paredes que ahora estaban irritadas por el desprendimiento de sus huéspedes. Lograba a fuerza de dos uñas filosas que tenía desarrolladas en forma de pinza sacar las hojas marrones para ver la luz que eran especies de cucarachas planas. Las tiraba al tacho de basura, se sonaba nuevamente la nariz, salía del baño luego de media hora, había tres personas esperando afuera. Se compraba un café para llevar, caminaba otras dos cuadras hasta llegar a una esquina muy similar, en cuanto a bullicio y amplitud, a Corrientes y Callao y mientras esperaba el rojo del semáforo sentía como su respiración se tornaba pesada, densa, espesa y al mirar el reflejo de su rostro sobre el agua del bocacalle veía una gran larva marrón cubriendo su nariz. Con esa imagen despertaba hace un año y medio casi todos los días. 

lunes, 4 de mayo de 2020

A SALVO


El frío que se mete en cada partecita. A veces pienso que a las cuatro llega la noche, que el día sólo se puede hacer de día. Cuando tal vez podría hacer algo de noche, vivir, a solas en mi mundo nocturno, pero no entiendo cómo se hace, no puedo registrar la vida, se me hace pesada en estos días donde las gotas son densas, donde las hojas se pudren, tapan las alcantarillas, me gustaría volver a la casa de mi tía Mary que vivía con el tío Mario, quien estuvo enfermo desde antes de que yo naciera. Mi mamá me dejaba con ellos una noche, no sé para qué. No sé por qué me gustaba quedarme en casas ajenas, me gustaba quedarme en las casas de mis amigas, soñaba con vivir con ellas, que se murieran mis padres y me adoptara mi abuela, o mi tía. Me gustaba más dormir en un colchón en el piso, que en la cama de mi cuarto. Era una aventura, pero estaba a salvo. Afuera me encontraba a salvo. Por eso cuando me dieron la llave empecé a salir a lo que todos llamaban peligro y para mí era la vida. Hace unos años, me empecé a sentir a salvo en mi hogar, empecé a llamar hogar a mi hogar y afuera también pasaron cosas, entonces me empecé a guardar, como me decían mis padres. Ahora hasta el presidente me dice que me guarde, que estoy a salvo adentro y ahora no quiero salir, no puedo, me muero. Ahora estoy a salvo adentro, pero no sé por cuánto tiempo. Los domingos salgo, una vez por semana antes era poco, ahora es mucho, debería salir cada dos semanas, para darle tiempo a la incubación, hasta quince días, sin síntomas y así, salir de mi cueva a salvo con miedo a perder mi hogar.

sábado, 2 de mayo de 2020

PUEDO BAILAR


Puedo reírme
Cantar
Escupir una papita
Puedo bailar
Bailar sola
Bailar con él
Nunca antes pude bailar
Y no es por él
Es que ahora me animo
De a poco
A veces me da vergüenza
Termino el paso antes, paró y me río
Pero bailo, vuelvo a empezar
Bailo sola y él me mira
Baila conmigo y se que no le gusta
Me abraza
Bailamos
Me recibe
Se ríe
Nos reímos
Puedo bailar conmigo, con Canelita y con vos

viernes, 1 de mayo de 2020

ELLA ES

Éxtasis de un momento eterno. La sombra de una luz pura. La concentración de un sueño crónico. Sensación de caída libre. El arte de ser persona, de mantener los principios firmes.
La música de un pensamiento, el color  de un beso, el sabor de una mirada. La verdad escondida, el alma a flor de piel.
Esa carta marchita y un agua de cántaro. El gusano en la manzana y el veneno que la consume. El perfume de su espejo, la pincelada de su amor. El poema de sus lágrimas.
El ritmo de sus pensamientos, cómo crea sin ver.   La promesa cumplida. Las palabras que inventa y cómo las hace rimar.
Las mentiras que dice, que no puede esconder. La transparencia que ven los que de verdad la conocen. El vuelo de urpila, la risa del viento. La magia que busca, que encuentra en la gente.
Las pequeñas cosas, el café del domingo. Su vivir, sus penas, sus seres queridos. Camina descalza, vive de noche. Duerme entre los versos de los trovadores.

TRABAJO PRACTICO UNO - MUGRE

   
Crujía el silencio de su respiración contenida, esperando, horas, días a que algún atisbo de piedad la salvara, pero sus uñas crecían y su piel se iba fundiendo con la alfombra mientras ella la miraba con pena.
-¿Te duele?
-¡Por favor! –escupió–
-¡Jodete!
Ella se acercó a la mesa, levantó con una mano el vaso sucio y con la otra empujó las migas al suelo que no barría hace tres semanas. Las migas se unieron con el polvo, los pelos, las migas de los días anteriores, los mocos secos, las costras, las semillas de naranja, la mierda del perro y el cuerpo de su madre.
Llevó el vaso a la cocina y lo apoyó sobre el poco espacio que quedaba en la mesada, entre el plato con restos de arroz con espuma verde y amarilla y la olla quemada con una especie de mezcla de puré gris duro con puntitos ocres que se movían despacio.
Sabiendo que aún quedaba algo de vida en el cuerpo, decidió esperar, observar el caótico y hermoso avanzar de la muerte. Pasaron cinco años hasta que se dignó a barrer las capas de fósiles que había visto nacer en el comedor desde la caída.

DICIEMBRE

 Pasaron dos, tres meses. Elegí cerrar una etapa para dedicarme de lleno a algo así como ser artista independiente. Tengo un plan que es bas...