El viernes 6 de marzo fue mi cumpleaños y es tal vez la primera vez que no sentí tristeza en ningún momento del día. Por diversos motivos desde mi niñez, mis cumpleaños fueron eventos que terminaban en fiasco y llanto. Pasé mi cumpleaños de 15 llorando y odiando el mundo y queriendo cambiarme de colegio. Pasé muchos otros cumpleaños sin festejar, porque no tenía amigos, porque mi familia no tenía dinero, porque me daba miedo decepcionarme de mi cumpleaños como en tantos otros. A los dieciséis decidí no festejar mis cumpleaños. Aunque secretamente deseaba que me hicieran una fiesta sorpresa. A los diecisiete fui a bailar con mis amigas y me pinté las uñas de los pies. Sentí que fue hermoso, me lo tomé casual. "Bueno si quieren hacer algo salimos, como quieran". Mentira, yo quería tener un gran cumpleaños. Pero sentía que para eso 1- había que tener dinero y 2-había que tener muchos amigos. Muchos más de 30. Mínimo todo el curso del colegio. Tenía la ima...
Comencé a escribir esta entrada antes de que el mundo colapsara, de que el virus fuera una pandemia o siquiera algo importante, y de que se declarara en Argentina y en el mundo cuarentena obligatoria.
Hace más de un mes que tengo esto en borrador, no lo puedo terminar. La intención era agradecer a las personas y a mi aprendizaje y no sé a que mierda de cosmos que compaginó mi crecimiento.
Hoy no puedo terminar esto, no siento mucha esperanza. Tengo miedo, de enfermarme, de volverme loca, de lastimarme, de morir y de quedarme en la calle. De volverme un ser horrible y egoísta que se cague en la gente sin conciencia de la suerte que tiene. Hoy no puedo escribir más, espero un día poder editar esto, terminar una reflexión que en su momento parecía importante y ahora siento como lo más estúpido que pudiera alguien pensar. Pero tengo que seguir y no puedo seguir escribiendo si no doy por terminado este borrador.
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