martes, 2 de junio de 2020

CODITOS



Se agarrotan las piernas cruzadas estallando en insensibles carnes que debo sacudir para que sirvan. Una hora más tarde, cada día, una hora más de sueño, de imágenes en blanco y negro en forma de persecuciones recurrentes. Una hora más de esperar que el mundo se solucione, como si la magia existiera, como si no fuera permanente la ruptura del piso, la laja partida que somos al final.
Pasan las semanas, y la escritura es cíclica, como mis altibajos, como el miedo a que mis calambres se apoderen de las fibras que me quedan, pasan las semanas, hice veinte poemas que no puedo publicar, porque ahora quiero participar en concursos, como ayer quería dar clases y hoy quiero volver a ser arquitecta.
Abrí el último paquete de fideos, el más barato y tengo miedo.

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