De los kilos que recordaba
que tenías en ese antes pasado
ninguno o pocos quedaban.
Flaco de angustia
de maldad o venganza.
Quizás la lombriz serpentaria
que solía azucararse
se te vendió en algún manjar
y te carcomió por dentro.
Quizás me extrañaste tanto,
que la lombriz se puso a hablar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario